Habían llegado los tiempos de los juegos verdaderos en donde las grandes definiciones se tenían con tonalidades de confrontación clasista con la oligarquía local y sus diversas vertientes de poder: ganaderos, latifundistas, jerarquía eclesiástica, partidos políticos (políticamente correctos), burocracia y comercio corporativos. La sustancia misma de la experiencia democratizadora de corte popular en la UAZ fue un bocado demasiado indigesto. ¿Acaso los universitarios tienen legitimidad para intervenir en los problemas sociales de la gente? ¿No aprendieron nada del 2 de octubre del 68 y el 10 de junio del 71? Por lo pronto, el fin de año de 1976, la derecha y la ultraderecha velaban sus armas: crispa - prepárate - golpea, esa es la ruta. Así comenzó nuestro año axial de 1977.