En cierta forma Hugo Avendaño está retribuyendo la generosidad de un empresario exitoso. Sin mezquindad alguna comparte secretos, angustias y sinsabores. Hugo, al igual que todos nosotros, no es un ser infalible y lo que debemos reconocer en su libro es la sinceridad y honestidad con la que narra tanto éxitos como fracasos.áQuizás lo que más llamó mi atención fue la personalidad de Hugo. Aceptaba con humildad los consejos que se le daban, pero también manifestaba su enorme capacidad inquisitiva ya que preguntaba sin tapujos, pedía explicaciones; su curiosidad era inagotable. Su sed de aprender me producía una gran empatía.