Este libro es un largo y apasionante relato de la vida de un ajedrecista singular, recorrido a través de un diálogo entre él mismo y el periodista que juega constantemente el papel de confesor. No solamente contiene algunas de las más hermosas partidas de este genio del tablero, sino que brinda un cuadro completo y rico de los ambientes propios del gran ajedrez internacional, incluyendo agudos juicios sobre los sistemas de competición y críticas a la jerarquía del ajedrez soviético que se convierten, por elevación, en un cuestionamiento de la verticalidad de todo el sistema. Una verticalidad que lleva, por ejemplo, a que en este mismo libro el nombre de Korchnoi no se mencione en ningún momento. Por todo esto, su lectura es una constante fuente de sorpresas, interés y placer.