Es mejor luchar que olvidar nos recuerda el poeta Mario Islasáinz, y nos muestra cómo incluso las emociones más oscuras son bellas. Después de todo miente Lautréamont, la naturaleza no es cruel. Y bajo el alero, techo que cubre de la lluvia a los amantes cuando aún no se deciden a traspasar la puerta, transcurren estas siete formas de hacer realidad los sueños, esta praxis amatoria en donde los cuerpos se funden con el Eros (en la corteza del árbol de la vida o la muerte) y luego nos permiten disolvernos en el agua de la noche.