La frontera sur de México representa todo un reto en términos de atención; garantizar la seguridad y protección de los derechos humanos de quienes ingresan a México a través de esta zona requiere un esfuerzo mayúsculo tanto de autoridades como de la propia población. Proporcionar mayor protección y mejorar las condiciones en las que operan los albergues y estaciones migratorias debe ser la divisa que caracterice una nueva etapa en la relación de las formas de atención y respeto en dicha frontera.áUn trabajo de investigación propositiva como el realizado por Manuel Paz Ojeda indica que cada vez son más los mexicanos que se comprometen con este asunto, de manera seria y responsable. Al sur de la frontera nos muestra el camino; componerlo, intentar salir de sus espacios es un compromiso con los derechos humanos, con la gente, con nuestro tiempo es, sin duda, una asignatura pendiente de nuestra generación.