Entre las profusas biografías que de S. M. el Rey don Alfonso XIII se han publicado durante su vida y después de su fallecimiento, acaso ningu es tan completa, sugestiva y atida como esta que nos regala Julián Cortés-Cavanillas, conocedor profundo delas vicisitudes de aquel reido y devotísimo, por conocimiento, de la augusta perso que durante cuarenta y cinco años ciñó la gloriosa coro de España con tanta dignidad como prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Hay dos maneras de se monárquico: por tradición y sentimiento, u, pro convicción y razomiento, otra. Pero poco valen, separadas, la u y la otra. El respecto a la tradición y a los orígnees de nuestra cioldiad, las tristes experiencias sufridas por España cada vez que ha pretendido apartarse de su manera de ser histórica, el sentido de continuidad, absolutamente compatible con las mudanzas de los tiempos que pueden aconsejar diferentes procedimientos de gobierno, el hecho tan conveniente para la paz interior de que la suprema magistratura del Estado sea provista por la Providencia y no debida a la elección de los hombres, todas las virtudes y ventajas que, para España tiene régimen monárquico, resplandencen en las págis de historia que ha escrito Cortés-Cavanillas, tanto como su amor a la distía y por aquel, tan calumniado, a quien España comenzó a hacer justicia el día en que amanecieron vestidos de luto los balcones de Madrid, llorando su muerte.