Era una tarde calurosa y Alicia comenzaba a aburrirse. Había estado sentada en el jardín por mucho tiempo, armando cadenas de margaritas, mientras su hermana se ocupaba en un libro muy extraño que no tenía dibujos ni fotografías.-¿Qué caso tiene un libro sin dibujos?-Preguntó Alicia mientras bostezaba.Aún se preguntaba cómo iba a pasar el resto del día, cuando, de repente, pasó corriendo un Conejo Blanco de ojos rosados.áAl verlo correr, Alicia comienza a seguir al conejo Blanco y cae en un agujero que se convierte en la puerta de entrada a un mundo extraordinario, donde las leyes de la fantasía sustituyen a las de la física, representado maravillosamente con ilustraciones espléndidas que logran captar toda la magia del país de las maravillas.