Odín, dios de la guerra, lo había elegido. Educado en las armas, Ishkar, el primogénito de la casa de Vadin, estaba destinado a realizar grandes conquistas.áCruzó los fiordos para adentrarse en el sur, para doblegar bajo el poder de su brazo a cuantos pueblos se opusieran a su cometido. Era un semidiós. Un vikingo. Y al igual que sus dioses, la cólera y la valentía lo caracterizaban.áSayka, hija de Zollak, había tomado las armas en reemplazo de su hermano menor para defender a su pueblo de toda clase de invasores.áAmparado él por Odín, seguidora de la fe cristiana ella, se enfrentarán en un mundo regido por la sangre y la espada.áLa codicia, el odio, la venganza... sentimientos que, unidos a la ardiente fe del pueblo al que pretende someter, conseguirán que Ishkar dude de su condición de semidiós y de sus creencias.