En la visión tradicional, los ambientes positivos son Iugares que brindan cosas buenas a las personas; en ese sentido son contextos para satisfacer necesidades y tomar bienes materiales; recibir refugio, protección, afecto, y oportunidades para crecer y prosperar. Aunque esta visión es correcta, no se encuentra completa. Un ambiente para ser positivo, además de brindar esas cosas buenas a las personas, debe ´pedirles´ a los individuos cosas buenas en reciprocidad, de manera tal que pueda continuar brindando la satisfacción de necesidades buscada por todos. La positividad ambiental, entonces, debe ser concebida como un balance entre recibir del ambiente y dar al ambiente.áEl presente texto desarrolla la idea de la positividad ambiental a partir de un modelo general de positividad, de naturaleza ecológica. El ambiente se concibe en sus dimensiones físicas y sociales, las cuales son interdependientes. El bienestar de las personas se entremezcla con la calidad del ambiente y las actividades de los seres humanos y las características socio-físicas de su entorno se combinan para mantener la positividad. El modelo conceptual se basa en teorías biológicas, sociales, legales, psicológicas, ecológicas y sistémicas, y se aplica a diferentes escenarios donde puede y debe promoverse la positividad ambiental: la familia, la escuela, el trabajo, las instituciones, los ambientes naturales y construidos, los contextos legales y los escenarios espirituales, entre otros. El modelo admite gradientes de negatividad ambiental que pueden explicar los procesos de resiliencia y crecimiento postraumático. En conjunto, el texto ofrece la posibilidad de idear y diseñar ambientes positivos en todos los contextos de la actividad humana.