Antes Huitzilapan, lugar de los colibríes, La Antigua es obra de la propia naturaleza: el río, el manglar, las raíces entre las ruinas de la antigua ciudad, las aves y la magia de sus playas pero, sobre todo, resultado de temperamento amable y decidido de su gente. El fascinante atractivo de la Antigua deriva quizá, de albergar la Casa de Hernán Cortés o de haber sido asiento del primer cabildo continental, en todo caso, tierra que los recién llegados españoles eligieron para echar raíces y dar cabida a un nuevo capítulo en nuestra historia nacional. Ahora, después de haber sido devastada por el paso del huracán Karl en 2010, La Antigua está hoy nuevamente de pie para ofrecer a México y al mundo sus riquezas, gracias al arrojo y la valentía de sus habitantes, la solidaridad de sus amigos y ala diligencia de las autoridades. La Antigua, cuna de nuestra historia, cuenta con todo el apoyo de los veracruzanos para hacer del turismo un factor de bienestar para sus habitantes.