Soñé que de una peña me arrojaba quien me querer sujeto a si tenia, y casi ya en la boca me cogía una fiera que abajo me esperaba.
Allá dejé mi corazón atado dentro de vuestro pecho, en mi partida, y por dulce principio de mi vida, guardo del vuestro el singular traslado. Con vos unido estoy, aunque apartado,