El presente libro nos muestra que el pensamiento del maestro Francisco de Vitoria, tanto en su fundamentación filosófica y en su aplicación jurídica, otorga importantes aportaciones con sus debidos maticesáááá al movimiento mundial de los derechos humanos. Estos son representados en la actualidad por los derechos civiles y políticos del individuo, de la primera generación; los derechos económicos, sociales y culturales, de la segunda generación, y los derechos de los pueblos o de la solidaridad, de la tercera generación. Para tal efecto, entresacarnos de algunas obras vitorianas la doctrina referente a la materia, para ordenarla, concatenarla y clasificarla en un sistema que nos permitiera vislumbrar sus aportaciones desde el enfoque generacional de los derechos humanos.áEn cuanto a la primera generación de los derechos humanos, los derechos civiles y políticos del individuo, primero decantamos el sagrado postulado de dignidad humana y los derechos que le son consubstanciales para después relacionarlos con el poder político. Tal enfoque metodológico nos permite resaltar sus aportaciones a la materia. Ahora bien, respecto a la segunda generación de los derechos humanos, no encontramos suficiente doctrina para hacer un desarrollo sobre el tema.áEn relación a la tercera generación de los derechos humanos, examinamos trascendentes contribuciones al derecho humano a la libre determinación de los pueblos -señalando alcances y límites-, así como al derecho humano a la paz. A partir de la metodología desarrollada se instituye la communitas orbis vitoriana como concepción misma de los derechos humanos con una pretensión de universalidad y como soporte doctrinal del contenido de otros derechos humanos de la tercera generación; prerrogativas tales como: el derecho al entendimiento y confianza, la cooperación internacional y regional, la justicia universal, el patrimonio común de la humanidad y el derecho a la asistencia humanitaria.áAhora bien, la doctrina que nos ocupa está contenida principalmente en De Indis, y dicha relección fue elaborada para dar respuesta a la realidad del entonces llamado Nuevo Mundo. Por consiguiente, revisamos algunos de los alcances que tuvo este pensamiento en la sociedad indiana. De lo anterior resulta manifiesto cómo su doctrina -y discípulos- penetra en aquella realidad e influye notablemente en la conformación cultural y política de los pueblos indios conquistados, mismos que más adelante serían colonias de la Corona Española.