ARBOLES Y HOJAS 45

ARBOLES Y HOJAS 45

$ 141.67
Pesos mexicanos (MXN)
Sin Existencia, informes favor de llamar
Editorial:
VINCIANA
Año de edición:
ISBN:
978-88-8172-140-5
Páginas:
30
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El árbol encierra en sí múltiples valores y evoca significados y contextos diferentes y complementarios: fuerza y crecimiento, lozanía y sombra, solidez y caducidad, duración y renovación. Las raíces que penetran en el suelo y las ramas que se extienden hacia lo alto representan simbólicamente la tensión a la trascendencia que hace del árbol un elemento sagrado. La empatía que siente el hombre por él se encuentra en le literatura, en el episodio virgiliano de Polidoro, retomado por Dante en el canto XIII del Infierno, durante el encuentro con Pier della Vigna: de la rama quebrada salen a le vez palabras y sangre. Si el árbol es vida, la suma de muchos árboles forman un bosque, un sitio oscuro por excelencia, en el que es fácil extraviarse y perder la senda. Para los niños, el árbol es algo positivo, que connota el paisaje junto con el sol y la casa, mientras que el bosque es temible, sede, en las fábulas, de las fuerzas del mal. La palabra ´árbol´ es una abstracción que indica una infinita variedad de ejemplares. El clima, le latitud, la altura y otros factores locales, junto con el tiempo atmosférico y el alternarse de las estaciones influyen para crearla especificidad de cada árbol. El árbol con las ramas cargadas de nieve, el árbol postrado por la furia incesante del viento o el árbol caracterizado por el lento transcurrir de los años y de los siglos son algunos de los posibles tipos que nos propone la naturaleza. A esta variedad sin limites, fuente de inspiración inagotable para el artista se añaden emociones y sugestiones personales que contribuyen a la realización de las más variadas soluciones gráficas, en algunos casos muy osadas. Dejando de lado el tema del árbol y las hojas como motivo iconográfico de la Antig?edad, época en la que estos elementos no eran sino decorativos, como las hojas de acanto y los sarmientos de las vides, o bien estaban relegados como fondo, tenemos que centrarnos en épocas mis recientes para que el árbol se convierta en el protagonista de una obra de arte, ya sea de pintura o escultura. Entre los primeros pintores que podemos recordar por haber elegido el árbol como tema exclusivo de su obra, citaremos a Hércules Seghers (c.1590 Haarlem - 1638 La Haya). En Dos árboles, de 1625, Seghers logro un resultado notable, con la técnica del aguafuerte, diferenciando con una intuición moderna a los dos árboles: uno está representado con todo detalle en la delicadeza de su follaje, al otro prefirió dejarlo indefinido.