ARTES DE MÉXICO NÚMERO 112 TARAHUMARAS EL CAMINO EL HILO LA PALABRA

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$ 200.00
Pesos mexicanos (MXN)
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Editorial:
ARTES DE MEXICO
Año de edición:
ISBN:
978-607-461-149-6
Páginas:
100
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En esta ocasión mostramos en nuestra portada un amanecer en Sisoguichi fotografiado por Pedro Tzontémoc en 1993. Después de una noche de música y danza, de preparar comida y ofrendas, todos se preparan para despedir al muerto quien comenzará un andar solitario. Se recogerán sus huellas y los pasos que dio en la vida para despedirse y pedirle que no vuelva más. Es importante que los vivos realicen esto porque ser un rarámuri es caminar y actuar de acuerdo con la costumbre, anayáwari boé, que literalmente quiere decir el camino de los antepasados. Eyénama es el término utilizado para hablar de la acción del caminar y de manera figurativa de la existencia, de la vida y del comportamiento. Como señaló Carlos Monternayor, los rarámuri -hijos del Sol, los que caminan bien- en sus danzas y sueños transitan por otros territorios y se transforman en caminantes celestes. ´Tener cuidado´ o ´cuidar de otro´ en lengua rarámuri implica la observación del caminar, tanto que los términos verbales utilizados son iyéema, iyétoma y yema, que además de referir al cuidado, ttmiten al acto de´huellear´. Durante la vigilia y el sueño, el´huellear´ es una habilidad recurrente que permite buscar o identificar a las personas.´Huellear´ es leer las huellas impresas en el suelo como un texto. Un buen ´huelleador´ es capaz de reconocer el género del caminante, la edad, el peso y la velocidad de su andar. También puede saber hacia dónde se dirigía y de dónde partió. Así, huellear es saber estar con los otros y construir con cada paso el camino conjunto que da sentido al ser rarámuri y que se interrumpe de forma definitiva con la muerte.