AURORA se ofrece al azorado lector como una suerte de caja de sorpresas, a la vuelta de cada página hay una... o muchas y muy fuertes. En efecto, el conocido artista plástico José Alberto Zabaleta se aventura a escribir, con indudable acierto, una novela -ésta- que le llevó muchos años terminarla, donde los personajes son tan vívidos que pareciera por momentos que se escapan de las páginas y se sientan al lado del lector a contarle, de manera elegante pero descarnada, sus cuitas y cuidados. Zabaleta se antoja, por momentos en estas deliciosas y a la vez dramáticas páginas, un escritor de estilo decimonónico por sus cuidadosas y bellas descripciones del ambiente de la época, las pasiones secretas de los protagonistas y el terrible marco de poder en que se escenifican. Zabaleta describe con la difícil facilidad de la maestría estas almas en conflicto, en un México que ya se fue, pero que con esta novela deja su impronta sin ninguna reticencia. Amor, poder, traiciones, secretos, todo ello y más en este incomparable texto hará que el lector, no obstante su voluminosa paginación, literalemente lo devore. Zabaleta no tiene compasión. Aunque haya abrigado a sus personajes, éstos por momentos asoman sus partes más intimas produciendo una suerte de inquietud e incertidumbre en una historia como ésta, propia de los grandes escritores.