AYUNEN CON EL CORAZON

AYUNEN CON EL CORAZON

$ 150.00
Pesos mexicanos (MXN)
Sin Existencia, informes favor de llamar
Editorial:
MARIA REINA DE LA PAZ
Materia
Fe, Religión y Tanatología
Encuadernación:
Rústica (pasta blanda)
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Estoy convencido que, antiguamente, el ayuno eucarístico era en efecto la puerta a través de la cual el creyente penetraba con profundo respeto en el ministerio de la presencia real de Jesucristo, distinguiendo el pan ordinario del cuerpo de Cristo.¡Que importante era la espera del encuentro con Jesús para los niños que recibieron la primera comunión! para este encuentro se preparaban con un estricto ayuno desde la medianoche hasta el momento de recibir la comunión al día siguiente. A través de este ayuno, las almas de los fieles eran conducidas al ministerio de la presencia real de Cristo en la eucaristía. Asimismo se evitaba el peligro de un encuentro superficial con Jesús Sacramentado. Cuando el creyente comienza a encontrarse con Jesús en la eucaristía sin prepararse adecuadamente a este encuentro, se pierde la auténtica relación entre Cristo -que se ha quedado con su pueblo en el pan- y la persona que lo recibe en la comunión.

El hecho de que la virgen santísima nos llame a un ayuno de dos días a la semana, miércoles y viernes, es en sí mismo un testimonio de la preparación al encuentro con Jesús sacramentado. El jueves ha sido tradicionalmente un día sagrado a la eucaristía y al sacerdocio. Por eso el ayuno del miércoles es -desde el punto de vista eucarístico- una preparación para el jueves, día de la eucaristía. El ayuno del viernes es en acción de gracias por la eucaristía y una relación de la posibilidad de permanecer con Nuestro Señor toda una vida.
Al prepararse dignamente para el encuentro con Jesús Sacramento dado a través del ayuno eucarístico, el hombre se prepara al banquete eterno en el cielo. A su manera, la eucaristía es una preparación y un anticipo del banquete eterno en el reino de Dios.