Había una vez una hermosa joven que, para salvar a su padre, se hizo prisionera de la Bestia. Bella estaba dispuesta a dar su vida a pesar del temor que le producía su captor, pero, con el tiempo, creció entre ambos una profunda amistad. Un día el monstruo, quien se había enamorado profundamente de la doncella, le concedió ir a visitar a su padre, a pesar del riesgo de no volver a verla.