Hoy en día, por fortu, puede pensarse idealmente en nuevos y mejores sistemas de convivencia social, como el Estado de derecho y el imperio de la razón. Hoy, la bioética, como discipli autónoma, es capaz de establecer un vínculo humanista entre el mundo de los derechos humanos. Para lograr esta unión indisoluble y no resulta entre el ser y el deber ser , nuestras sociedades latinoamericas han debido transitar por los azorosos caminos, no de Castilla, como el Quijote, sino por los vericuetos del subdesarrollo, ¿Por la fatalidad? de la dependencia, por la ignominia de los autoritarismos y, ahora si, por las transiciones a la democracia, en la cual el derecho a la salud es u asigtura pendiente. El Derecho a la salud, en esta dinámica de fin de siglo, se plantea, en mi opinión, como un derecho social, tal como figura en el art. 4 Constituciol. Pero además, se nos presenta como un derecho que tiene que ver con la salud interciol y con enfermedades como el cólera, el SIDA, las de las pobreza, las transmisibles. La idea central que recorre todo el libro parte de la idea de que el derecho a la salud esta directamente unido a la temática del desarrollo y de la posmodernidad y, también, de la violencia. No por da escribía Brecht tan violentas son las aguas de los ríos, como la violencia de las orillas que las oprimen. El derecho a la salud es un derecho principalmente, de la pobreza. En la investigación, el derecho a la salud es el intermediario entre los derechos humanos y las drogas. La salud, como señala la OMS, es el estado de completo bienestar físico, psicológico y social. Este libro sostiene que, en la fase actual de la evolución de la humanidad, con revoluciones científico-tecnológicas y todo lo que ellas acarrean, la salud debe ser observada y alizada como un objeto de estudio global y transdisciplirio.