La Blitzkrieg fue el nombre popular alemán con el que se conoció la doctrina bélica basada en un bombardeo inicial rápido que apoyaba el uso coordinado de fuerzas terrestres que se desplazaban en conjunto a la mayor velocidad posible, para golpear con contundencia y sorpresa al enemigo. Aunque sus principios fundamentales se habían establecido en el siglo XIX y se había intentado realizar durante la primera guerra mundial, no fue hasta la segunda, mediante la incorporación de armas y equipos modernos más eficientes cuando se utilizó con eficacia plena. Su táctica de uso masivo de blindados apoyados de cerca por elementos de infantería móvil, fuerza aérea y artillería, no hubiera sido posible sin el desarrollo de nuevas formas de comunicación, vehículos especializados, maniobras militares novedosas y una estructura de mandos eficiente, con oficiales dotados de iniciativa propia. En cuanto pudo ponerse en marcha, tal y como la habían ideado los generales alemanes, la contundente victoria que consiguieron ante Francia, con un ejército técnica y numéricamente superior sobre el papel, fue la razón principal de que muchos pensaran que la guerra, tal y como se conocía hasta entonces, había sufrido uno de sus mayores cambios.