En las buenas conciencias, CARLOS FUENTES narra vivamente la juventud de Jaime, que es a la vez un víacrucis y un rito inciático en que el joven se debate entre la moral de su familia , y sus impulsos religiosos, entre la jerarquía de las buenas costumbres y las relaciones sociales, entre el dolor de vivir sin sus verdaderos padres y la alegría de descubrir la vida, entre el pecado y la salvación