DESJARDINS ARNAUD / REYES LUCIA<02>
La naturaleza ha puesto a nuestra disposición tres instrumentos igualmente necesarios para aprender lo real, tres medios de conocimiento: la inteligencia del cuerpo y la inteligencia del corazón. La enseñanza académica, prolongada en la actualidad hasta los dieciséis años como mínimo (y a menudo mucho más), ejercita el intelecto, La gimnasia, el atletismo, la práctica de las artes marciales impulsan lo que llamamos cultura física. Pero en nuestro mundo moderno, el desarrollo del sentimiento justo está casi por completo descuidado. El poder omnipresente de las emociones -miedo, celos, codicia, cólera, ansiedad, vanidad- conlleva lo que habría que atreverse a llamar la estupidez del corazón. Y a la inversa, no hay vía iniciática, sean los yogas técnicos o el yoga del conocimiento, que no redunde en la purificación del corazón. Es en la ´caverna del corazón´, dicen los Upanishads, donde el Absoluto se revela como la esencia de nuestro ser, como nuestro propio ´Sí mismo´, a condición de que sea ese corazón no se encuentre abrumado por las marcas de un pasao siempre presente que se proyecta en temores y en ensoñaciones sobre el futuro. Es en el corazón donde se vive la muerte del viejo hombre y el nacimiento del hombre nuevo. ´Un corazón ligero´, ´un corazón en paz´ no son expresiones misteriosas, bien al contrario. Y no por ello son menos esotéricas.