Últimamente, Carlos se la pasa practicando trucos de fútbol y peinándose con gel extrafirme con aroma a frutas tropicales. Además, ya no quiere comerse sus papas sabor a queso y cebolla. Esto sólo puede significar una cosa: Carlos está enamorado. El único problema es que su chica perfecta también parece ser la de su hermano mayor, Max.