En esta casa, como en casi todas las casas, hay un papá y una mamá, abuelas y abuelos. Hay también un perro y un gato, árboles, agua, caminos, y un espejo que sabe ver por dentro. Esta casa, además es única, porque en ella han puesto sus colores y sus sueños un grupo de niños con síndrome de Down que ilustraron los versos para nosotros. Cuando abras la puerta para entrar, sólo tienes que decir abracadabra y toda la casa será tuya. Una casa hecha con poesía.