Pocas mujeres en este país gozan de la estima y el cariño popular como Cayetana Fitz James Stuart y Silvia, la XVIII duquesa de Alba. Al margen de sus incontables títulos nobiliarios, la mayor cantidad acumulada en una persona, Cayetana es una mujer que sigue demostrando una enorme sencillez, mucha naturalizada y, sobre todo, pasión hacia todo lo que ama. Una mujer que desde pequeña ha estado en el ojo del huracán, y que siempre supo que mantendría su vida privada en la más completa discreción y a buen recaudo de la curiosidad ajena. Concepción Calleja ha tenido el privilegio de escribir esta biografía con el apoyo de la duquesa, con la complicidad y confianza que otorga la amistad. De esta confianza se beneficia el libro, que aporta reveladores aspectos de su vida: su infancia, el fallecimiento de su madre, la guerra civil, la puesta de largo, sus primeros amores, el noviazgo y matrimonio con Luis Martínez de Irujo, los hijos, la muerte de su marido, los constantes rumores que circularon respecto de sus amoríos, su relación con Jesús Aguirre, la boda de los hijos, sus nietos... Acontecimientos que en estas páginas se abordan desde una óptica familiar, cercana y absolutamente inédita, pues, por primera vez, Cayetana habla de lo que siempre ha callado, cuenta en su propia voz lo que otros hicieron por ella, aclara enigmas y, sobre todo, se muestra tal como es, natural, espontánea y apasionada. Moderna, liberal, consecuente, amiga de sus amigos, enamorada de su querida Andalucia y abanderada de España, Cayetana de Alba se descubre como una mujer capaz de cenar con la alta aristocracia y merendar con los gitanos, de defender a los humildes de igual manera que lo haría por sí misma. Una mujer que ha vivido como en un cuento de hadas pero, también, a quien la vida ha dotado como a cualquier ser humano de buenos y malos momentos, de virtudes, defectos, risas y desgracias, amores y pasiones, muchas pasiones.