Nuestra decisión de publicar una colección de cuentos especialmente pensados para ser leídos en voz alta nos hizo poner el máximo esmero en el diseño de cada página. La entonación, las pausas, el ritmo y la carga emotiva de las palabras vienen dados por toda una serie de elementos y caracteres tipográficos. Lejos de seguir un modelo rígido o preestablecido, hemos querido plasmar aquí nuestra particular versión de estos cuentos. Hemos conjugado la forma y el tamaño de las letras con la negrita, el movimiento del texto y los espacios en blanco, para crear silencios, interrupciones o para marcar un ritmo más o menos ágil. La forma de las letras, suave o agresiva, puede sugerir, por ejemplo, el talante del personaje que interviene, mientras que la negrita, más que para indicar que el niño o la persona que explica el cuento deben alzar la voz, se usa simplemente para subrayar una palabra o una expresión relevantes en el curso de la narración. Aquí tenéis, pues, una selección de cuentos tradicionales para leer de un tirón o para saborear lentamente, mañana o tarde, como más os plazca.