¿Se ofenderá alguien si hablamos de la cultura del tabaco? ¿Nos atreveremos a decir que nuestra memoria visual, literaria y musical no sería la misma sin el humo de los cigarrillos? ¿Se prohibirá este libro si afirmamos que entre nubes de humo se han construido grandes novelas, grandes óperas, grandes obras del pensamiento y unas películas maravillosas? Richard Klein, el iconoclasta autor de este libro aromático, se planteó estas preguntas mientras escribía Los cigarrillos son sublimes animado con el propósito confeso (y conseguido) de dejar de fumar. Navegando entre los muchos iconos que el tabaco le ha dejado impresos, Klein invita al lector a deconstruir´ los cigarrillos rindiendo un homenaje a su carácter evocador, y a los mitos que nos los han vendido como ese sublime placer de oscura belleza. ´