Verde, rojo, amarillo, blanco y negro: en la tradición china los cinco colores (que corresponden a los elementos madera, fuego, tierra, metal yagua) explican todos los fenómenos del universo. Pero los cinco colores también nos revelan mucho sobre nosotros mismos. Sucede con los colores lo mismo que con los signos astrológicos: desde su nacimiento cada persona está marcada por uno en específico. Su constitución física, su temperamento, pero también su manera particular de envejecer, ganar peso o perder el cabello, están ligados a su color de origen, como se explica en esta obra, accesible para todos y única en su género. Así, el verde es dinámico y deportista. Al rojo, entusiasta y sociable, le gusta vivir bien. El amarillo es un ser reflexivo e inquieto. El blanco es melancólico y defiende el romanticismo así como la justicia. El negro es un solitario que desconfía de sus sentimientos...