La inconsciencia de la que habla Saul no tiene nada que ver con el psicoanálisis, sino con la falta de una perspectiva clara acerca de la verdadera y amenazante esencia de la realidad local, nacional y mundial a que, paradójicamente, nos lleva la excesiva pero deliberadamente fragmentaria cantidad de información que recibimos. Desde una oposición de izquierda, menos vinculada a un modelo político que a una tradición de pensamiento humanista que se remonta a Sócrates y que encuentra en Platón a su primer oponente, el primer defensor de la "razón de Estado", Saul dibuja con agudeza el mapa de la situación sociopolítica actual; la glorificación del capitalismo liberal como el único modelo económico posible y deseable, el único que garantizaría la continuidad de la democracia.