En estas páginas, sin embelecos, los Rausch nos revelan las claves para atender una picada para los amigos: ¿qué tal unos garbanzos fritos o unas almendras picantes? Nos enseñan a hacer un paté de salmón o un tapenade. Nos iluminan a la hora de navegar en las aguas del pescado en papillote o de las fish and chips, que son platos supuestamente sencillos, pero vaya y hágalo usted sin una guía.áY como este es un homenaje al fin de semana, también nos instruyen en el hermoso arte de los desayunos. ¡Extra!, los hermanos Rausch comen calentado y aquí esta su receta. Y las claves de sus omelettes, también.áIncluso, para quienes veneramos el asado, nos revelan los misterios de la parrilla: chuletas de cordero, costillas de cerdo, pinchos de langostinos, hamburguesas, vegetales envueltos y hasta los sagrados secretos del ají casero.áAl oído nos hablan de cómo hacer un buen picnic: una tortilla española, un falafel; de cómo fabricar almuerzos inolvidables: un roast beef, un pollo al horno; de cómo no fallar en las sopas y ensaladas: una minestrone, una cobb salad.áY obvio, ya en los terrenos del pastelero Mark, el dulce tiene sus páginas: un crumble de manzana, un postre de deditos, un cheesecake, un pie de limón... Sí, dulce debe ser la vida de viernes a domingo.áTodo fácil y en jean...Entonces, por un fin de semana, todos podemos tener algo de los Rausch. Y lo mejor, ser ese otro: el tipo relajado con valiosos dotes culinarios. Ese que, en el fondo, siempre queremos ser.