En Inteligencia social, Karl Albrecht nos demostró que nuestra manera de tratar con las personas puede determinar el éxito tanto en el trabajo como en la vida. Ahora, da un paso más y explica que la inteligencia práctica puede considerarse una de las aptitudes vitales clave. La inteligencia práctica permite tomar mejores decisiones, pensar en términos de opciones y posibilidades, convivir con la ambig?edad y la complejidad, tener ideas originales, evaluar los problemas y dar con soluciones. Además, Albrecht muestra que la inteligencia práctica puede mejorarse, y nos reta a todos -padres, profesores, estudiantes, profesionales, ejecutivos y gestores- a afinar nuestras aptitudes y ayudar a otros a desarrollarlas.