El objetivo del discernimiento es encontrar a Dios, y luego de encontrarlo, saber cuál es Su voluntad. Conocer lo irreconocible, o la respuesta oculta, poco tiene que ver con el discernimiento. El discernimiento es sorprendentemente práctico. Es el reconocimiento de la voz y el llamado de Dios emitidos aquí y ahora en lo ordinario, en la experiencia cotidiana de nuestra humanidad, y no en la plática esotérica murmurada en nuestro oído durante algún momento trascendental. Éste es un libro que hay que atesorar y que debe leerse con calma y en actitud de oración, para después volver a leerlo una y otra vez a fin de que dé alimento especial a todos aquellos que se toman en serio su viaje espiritual.´