Tuve muchas dudas respecto a si esta publicación podría tener alguna acogida entre mis colegas hispanoamericanos. De manera extraordinaria, para un libro que veía por primera vez la luz, ´el Compendio´, como ya se le conoce en los pasillos de los hospitales de varios países, fue bien recibido de manera masiva por médicos y estudiantes, se tiraron dos reimpresiones corregidas antes de aparecer esta segunda edición. Todavía me pregunto porqué el éxito de este manual. En un momento en que la computación móvil en medicina tiene ya un nicho bien establecido en nuestra práctica cotidiana, no parece lógico que un libro impreso pueda preferirse a su contrapartes electrónicas, que son numerosas y gratuitas. Lo único que pretendí fue construir una herramienta de información en la cabecera del paciente, un instrumento donde pudiera consultarse con rapidez aquellas cosas que no siempre tenemos en la memoria. Al parecer, y agradezco en ello a mis amigos colaboradores en la obra por sus apreciaciones, tuve algún tino al escoger los datos que más se necesitan a la hora de atender nuestros pacientes, y ponerlos en formato de bolsillo.