Los lectores fieles a esta colección observarán que con el presente tÃtulo hemos incorporado una variante a la lÃnea editorial. Efectivamente, hemos querido añadir una temática a las dos habituales y de esta manera subsanar lo que podrÃamos considerar como una «deuda» con los contenidos más concretos de las áreas del currÃculum. Asà pues, a partir de ahora trataremos sistemáticamente y de manera especÃfica contenidos de áreas que sean comunes tanto a educación infantil y primaria como a secundaria. Además, hemos querido iniciar esta nueva singladura con una temática, o mejor aún, con un contenido que siempre está presente en cualquiera de las etapas de cualquier sistema educativo: nos referimos concretamente a la comprensión lectora.áEn un principio parece que cuando hablamos de comprensión lectora todo el mundo entendemos lo mismo: comprender lo que se lee. Sencillo, ¿no? Y para averiguar si nuestros alumnos y nuestras alumnas han comprendido lo que han leÃdo nada más fácil que hacerles responder a unas preguntas sobre el texto en cuestión. Siendo asà les propongo un ejercicio que Isabel Solé planteó, hace unos años, en un curso de postgrado de psicopedagogÃa en la Universidad de Barcelona en el que tuve la ocasión de participar. Advierto que es un ejercicio que seguramente muchas personas conocen, puesto que desde entonces se ha incorporado a más de una obra que trata sobre comprensión lectora.