La comunicación es sin duda, uno de los campos esenciales de la educación o solo en los primeros años, sino a lo largo de toda la vida.
La mayoría de las maestras y los maestros reconocen la necesidad de establecer una adecuada comunicación en el grupo a su cargo y de promover que sus alumnos y alumnas se comuniquen; no obstante, hace falta reconocer que al comunicarse se aprende, y por lo tanto, se enseña.
Al colocar a la lengua en el centro del proceso de enseñar y aprender en la educación de los pequeños, reconocemos su relevante papel en la formación de sujetos capaces de actuar, de crear y reflexionar sobre sí mismo y en torno al medio que les rodea, porque escuchar, hablar, leer y escribir son la herramientas que permiten a todo ser humano aprender, interactuar y pesar.