Un viejo dicho afirma que "Cuando se educa a un niño se forma a un hombre y cuando de educa a una niña se forma una familia". Cabe añadir que, sin importar el género, cuando se educa a un niño también se debe cultivar su alma con sentimientos gratos y valores precisos, y darle, asimismo, la fortaleza espiritual necesaria para afrontar la vida futura.
En Con la fuerza del hombre y el alma de niño el lector descubrirá que esta gran fuerza se encuentra en cada pequeño y se convierte en amor a sí mismo y a sus semejantes al crecer.
Pero hay que orientarlo, incrementando la autoestima y comprendiendo los sentimientos e inquietudes propios de la edad.
Y para llegar a ser hombre, se necesita conservar el alma de de niño inocente y noble por siempre, mediante algunas piedras medulares que aparecerán durante el crecimiento: entablar una buena relación con los padres, mantener un diálogo constante durante la adolescencia, implementar un adecuado aprendizaje sobre el cuerpo, la sexualidad y los riesgos de las drogas, entre otras, que lo guiarán en estas páginas.