Mi más grande deseo era ser mamá. Mi cuerpo ansiaba ese momento en que pudiera arrullar a mi bebé. Por varios años no pude lograrlo.áEn todo este proceso hay diferentes etapas: decepción, reclamo, desesperación, indiferencia.En medio de este mar de emociones encontré un consuelo, un refugio y un motivo, que me transformó y me dio la paz que buscaba.áQuiero compartirlo contigo, no es un psicólogo, no es un antidepresivo, es la, compañía de Dios. Reconocer su presencia dependerá de tu disposición para sentirlo, y dejarte amar por Él, en este nuestro calvario.