Los sabios del Oriente siempre han comparado nuestra mente, ese raudal de imágenes, pensamientos, emociones, resentimientos y esperanzas que mora en nosotros, con un mono loco. Y el primer objetivo de la meditación es calmar, apaciguar esa perpetua agitación que oscurece nuestra conciencia. El acto de meditar, más allá de las técnicas que aquí se presentan, es sobre todo un estado de la mente, un verdadero cambio de conciencia, una transformación del modo en que cada día y cada noche, experimentamos el mundo. Es, por tanto, un arte de vivir, una nueva forma de existir día a día, que este cuaderno de ejercicios y de reflexión desea proponerte.á