Con la velocidad de un rayo, me agacho, y me quedo en cuclillas debajo de la ventana... De pronto, con un susto que me falta poco para dar un alarido, oigo una voz suave justo encima de mí. - ¿Qué haces aquí? Le puedo explicar que estaba estudiando las hormigas y de pronto me ha dado un calambre, o que soy un sapo y me ha pillado mientras me estaba convirtiendo en príncipe encantado. Pero lo que le digo con aplomo es: -Soy un espía. Mi nombre es Bond. James Bond. Me estudia con todos los sentidos salvo el del humor: -¿Qué dices?