Faltaban aún algunas horas para que comenzara la celebración
de la noche del siglo, por lo que Kayide podía tomarse
unos momentos para cruzar Froln hacia el sótano que
por meses había usado de laboratorio. Irene se había convertido ya
en alguien difícil de controlar y Kayide estaba segura que si tuviera
que decidir entre ellas, Rexus escogería a Irene. Sin embargo, Kayide
no podía desobedecerlo, por lo que se dirigía al sótano para
liberar a la criatura que había creado por órdenes de Rexus.
Usando una capa y caminando con la cabeza baja, nadie se
fijaba en ella mientras cruzaba la muralla y se internaba entre
las calles de uno de los barrios más pobres. Después de algunos
minutos de dar vueltas por las calles, entró en un callejón. Unos
escalones llevaban hasta una puerta escondida, que Kayide abrió
con una llave larga y con muescas tan pequeñas que parecían casi
imperceptibles. Empujó la puerta suavemente y bajó otros escalones
hacia un sótano ........