En la obra de Calvert Casey la vida casi siempre se contempla desde su reflejo fúnebre. Su fascinación por la presencia de la muerte en la vida tan sólo puede compararse con la intensidad con que sus relatos manipulan la identidad de los personajes, ya sea que que ellos mismo duden acerca de quiénes son o no acaben de saber quiénes son los demás. Parecería que la ficción, cuyos elementos coquetean a veces con la autobiografía, escenifica y desplaza metaforiza y condensa una interrogación del autor acerca de la propia identidad. Y es que la biografía de Calvert Casey abunda en incertidumbres. Sus cuentos exploran la vida a través de las figuras de la agonía, desde las inmediaciones de la necrofilia, gracias al recuerdo o la activa presencia esencial del argumento u objeto de ensoñación, la muerte tensa, súbita, la cuerda floja de sus relatos.