Recuerdo que Severino Salazar me dijo, cuando conversamos por primera vez en Zacatecas, que era posible conservar el aliento de la poesía lírica y fundirla con la narrativa al construir personajes, acciones y situaciones. También me contó que cuando estudiaba en Inglaterra advirtió que los novelistas ingleses escribían sobre lo que ocurría en los pequeños poblados y él también como narrador pretendía develar la vida de Zacatecas en sus poblaciones pequeñas, descubriendo a la luz de la poesía la grandeza o la pequeñez de sus personajes en la oscuridad aparente de sus aspiraciones, sueños y realidades, hoy presentes en este volumen de Cuentos de Navidad.áDolores Castro