La moral es el horizonte que concreta la acción del hombre y, como tal, es absoluta y se define por sí sola. Nada humano le es ajeno, puesto que junto a la pregunta ontológica fundamental en torno al ?ser? aparecerá siempre la cuestión moral referida a la acción. El hombre es un ser escindido: bios -vida biológica del organismo- y zo? -vida espiritual e intelectual- le sitúan en una tensión constante entre ser y querer, entre el deseo y el deber, entre el instinto y la norma. La moral pretende definir este desgarramiento al establecer las concepciones del bien y de lo bueno, que habrán de encauzar la acción. Por eso el tiempo de la moral es el futuro, en el cual están ancladas las esperanzas de los hombres y los ideales del bien vivir. La moral es comprendida, entonces, como ?una segunda naturaleza? ya sea concebida como mejora de lo dado por naturaleza, a la manera de la Antig?edad, o como rechazo de ello, al más puro estilo moderno. Este y otros planteamientos son desarrollados por Vladimir Jankélévitch en su Curso de filosofía moral, impartido en la Universidad libre de Bruselas en 1962 y transcrito por uno de sus alumnos, en el que se reúnen y esclarecen los planteamientos esenciales del autor.