Este libro se trata sobre formas de puro placer. A nadie le hace falta beber una copa después de una comida, para entonces, el apetito hace ya mucho quedó satisfecho. Lo que beba a sorbos después de comer sustentará el alma y los sentidos más que el cuerpo. O casi, si las bebidas que siguen cumplen una función nutritiva, es la de ayudar al organismo a absorber y metabolizar lo que ha consumido con anterioridad, ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo? Con los silenciosos mecanismos del deleite, con las sutiles respuestas del contento. Se acabaron los platos que hay que hermanar con un vino, las combinaciones a probar. Ninguna bebida para después de comer tiene que beberse de golpe, por lo que los excesos no son nunca necesarios ni justificables. Lo único que cuenta en ese momento es de placer.