Play. Stop. Speakers. Rewind. La narración avanza, retrocede. Los personajes se detienen, hablan, se contradicen y son enviados sin saberlo al principio de la historia. En Delete, de Alicia Lop, estamos ante una novela que juega con la velocidad y el tiempo en la narración. Experimenta. Advierte. Vuelve a experimentar. En esta novela no hay espacio para lo lineal de la vida. Súper D oferta sus servicios en los avisos de ocasión, Fiona es una chica que ha perdido la memoria y sólo tiene un cassete que le repite su vida. Ray es un hombre cuya patria es el egoísmo. Con estos, más otros personajes, se nos presenta un par de preguntas: ¿Cuántas veces se necesita reconstruir una historia para que nos ofrezca nuevos significados? ¿Cuántas veces, al oprimir la tecla delete, iniciamos una nueva historia?