Que las relaciones entre derecho y moral parecen inevitablemente condenadas a la polémica no constituye sin duda una sugerencia demasiado original. Quizá valga la pena, sin embargo, reflexionar sobre las causas del fenómeno. Una respuesta expeditiva nos animaría a considerarlo como mero resultado reflejo de la no menos inevitable polémica entre iusnaturalismo y positivismo jurídico, que habría alimentado el problema con no poca esterilidad.Intentaré, por el contrario, sugerir que la dificultad no deriva tanto de esa extrínseca distorsión polémica, que afectaría a ambos planteamientos, cuanto de defectos intrínsecos del concepto de derecho que con frecuencia los más fervorosos defensores de una y otra teoría, de modo más o menos consciente, manejan.