Al escribir esta nueva obra parto del principio que nunca serán demasiados ni insuficientes todos los esfuerzos que como autoridades, criminólogos, victimólogos , académicos, escritores, humanistas, defensores de derechos humanos, entre otros, podamos contribuir a erradicar o por los menos minimizar la violencia que ha surgido desde la misma creación del ser humano, un problema ancestral de nuestra civilización que vulnera los derechos fundamentales y la dignidad de tantas víctimas sin importar género, raza, profesión religión, cultura, edad, condición social, entre otras en el mundo.