En esta novela la autora relata su vida, marcada por una secuencia de insumisiones que tienen el insomnio como hilo conductor. En la infancia, cuando descubre su identidad en el clan nómada, la niña halla en el insomnio su espacio de libertad. En la adolescencia, al impedir su padre que se escolarice por no ser un varón, su insumisión es la lectura apasionada durante las horas de insomnio. La autora estudia, se hace médico y se une a un francés, con lo que rechaza el destino de las mujeres argelinas y se rebela contra el poder de los varones. Esto le hará ser primero rechazada por su familia y luego amenazada y perseguida por los fundamentalistas. Su mayor insumisión fue su elección de ser receptora del saber en lugar de perpetuar la línea familiar. Para la autora la escritura es una trashumancia infinita, como la de sus antepasados por el desierto. Malika Mokeddem es a la vez tierna y feroz, tenaz y frágil, de un valor ejemplar que no se doblega ante las amenazas de los integristas.