«La historia de Ana es la de una chica que llegó a todo el mundo con la simple humanidad de su diario. Mi historia es diferente. También fui víctima de la persecución nazi y me enviaron a un campo de concentración pero, a diferencia de Ana, yo sobreviví.»
Eva Schloss era muy diferente a Ana Frank, pero eran grandes amigas. Después se convertirían en hermanastras, ya que el padre de Ana, Otto Frank, se casó con la madre de Eva.
Eva, como Ana, padeció el horror de Auschwitz aunque ella consiguió sobrevivir. Eva rehizo su vida y decidió guardar silencio sobre su pasado; sin embargo, sesenta años después de sus terribles vivencias, algo reavivó sus recuerdos y la obligó a contar con una sinceridad apabullante su vida antes y después del campo.
En Después de Auschwitz Eva Schloss comparte con el lector lo que nadie había contado hasta ahora: todo lo que sucede cuando uno sobrevive a una tragedia a la que jamás pensó que sobreviviría; cómo la supervivencia de verdad empieza después de aquello, cuando uno lucha por vivir y ser feliz.