El diagnóstico físico ocupa una posición incierta a principios del milenio. Ha habido un reciente interés por validar, perfeccionar y, a veces, descartar métodos y signos tradicionales. Ha surgido un grupo de interés por el diagnóstico físico dentro de la comunidad de la medicina interna general. El American College of Physicians ha patrocinado un curso de actualización y bibliografía sobre diagnóstico físico y el Journal of the American Medical Association ha iniciado una serie de artículos sobre la ?exploración clínica racional?. Quizá lo más importante sea que los médicos en ejercicio puntúan la anamnesis y la exploración física como sus aptitudes más valiosas. Por otro lado, en una preocupante literatura médica se documenta la falta de competencia en diagnóstico físico entre residentes de asistencia primaria e incluso entre médicos en ejercicio. Pocos programas de formación ofrecen una enseñanza estructurada de estas aptitudes y la asistencia a las ?sesiones clínicas? con demasiada frecuencia evita la atención a cabecera del paciente. Aun así, hay muchas razones para fomentar la enseñanza de la exploración física. Entre ellas, la rentabilidad, la posibilidad de hacer observaciones seriadas económicas, la detección precoz de hallazgos importantes, la selección inteligente y bien dirigida de costosa tecnología diagnóstica y el valor terapéutico del contacto físico entre médico paciente.