En 1933 Curzio Malaparte dejó París y regresó a Italia, donde pasó meses en la cárcel y fue condenado a cinco años de deportación. En 1947, después de los catorce años más tristes y peligrosos de su vida, según los califica él mismo, regresó a Francia. Tras aterrizar junto a Roberto Rossellini en París, recorre con avidez todos los ambientes de la ciudad, que acaba de dejar atrás la segunda guerra mundial.